Trastorno por Estrés Agudo y Postraumático

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El trastorno de estrés agudo (TEA) y el trastorno por estrés postraumático (TEPT) surgen como resultado de la experiencia de un trauma o evento traumático que supone una amenaza significativa (física, emocional o psicológica) para la seguridad de un paciente o un ser querido de este. El DSM-5 los engloba dentro de la categoría de «trastornos relacionados con traumas y factores de estrés». Ambos se caracterizan por un aumento del estrés y la ansiedad después de la exposición a un evento traumático, siendo el elemento diferencial el criterio temporal: en el TEA la sintomatología se inicia en el último mes y en el TEPT los síntomas tienen una duración mayor de un mes. Se evidencian síntomas que se engloban en cuatro grupos diagnósticos: reexperimentación, evitación, cognición/humor negativos e hiperalerta. Se estima la prevalencia a nivel internacional de TEPT del 3,9% en población general y del 5,6% entre los expuestos a trauma. El TEPT se asocia a altas tasas de deterioro funcional, quejas somáticas, riesgo de suicidio y otros trastornos psiquiátricos comórbidos. El tratamiento incluye psicoterapia y psicofármacos, siendo los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS) los de primera elección. La derivación al psiquiatra se realizará ante el riesgo suicida, una mala respuesta al tratamiento o presencia de comorbilidades.

Autores: T. Crespo Generelo, L. Camarillo Gutiérrez y H. de Diego Ruiz (Servicio de Psiquiatría B, Hospital General Universitario Gregorio Marañón, España).

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